Comparto con Ustedes un cuento que elabore para participar en un concurso convocado por la Cooperativa de Ahorro y Credito a la cual pertenezco y gane un premio de $50.000 el año pasado.LAS HORMIGUITAS SOLIDARIAS
En un lejano país de tenues costumbres y grandes responsabilidades, vivía la comunidad CONALFE, un grupo de hormigas que incesantes trabajaban con el fin de educar a los infantes y jóvenes hormigas que pronto saldrían a la sociedad.
Generación tras generación poco a poco fueron poblando el lejano país, llenándolo de energía y conocimientos que pronto dieron frutos y resultados al ser forjadores de grandes empresas que trajeron prosperidad a la región.
Un día hacia el año 84, estando sentada la hormiguita mayor “Main” tomando un baño de sol, fue golpeada fuertemente por una gota mágica, dejándola inconsciente y casi sin respiración. Inmediatamente todas las hormiguitas amigas corrieron a ayudarla, pero ésta no despertaba.
Pasado un rato y después de mucha angustia, la hormiguita volvió en si, se sentó, miro a todos a su alrededor y soltó una gran sonrisa. Todos se miraban sin saber que pasaba con la hormiguita, pues en lugar de estar maltratada por lo sucedido, irradiaba de felicidad.
Uno de ellos, inquieto preguntó: ¿Qué te sucede, nos tenías muy preocupados?, la hormiguita sonriente contestó: ha sucedido un milagro, esa gota que me cayó encima fue solo un despertar.
Despertar!, constaron todos asombrados. – Si, despertar, han escuchado bien. ¿Qué quieres decir?, preguntó una de las hormigas más inquietas. – Ya les contaré. Esa gota me ha dado un golpe que ha hecho que de mí salga una genial idea. Todos ustedes se encuentran envueltos en la rutina y han trabajado tanto, tanto, que no se han detenido a pensar que además de gastar nuestro dinero, debemos ahorrar.
- ¡Ahorrar!, pero para qué?, contesto uno de los más pesimistas, Lupita. La hormiguita Main contesto: - ahorrar para nuestro futuro, para nuestros hijos, para un porvenir mejor. Sin embargo Lupita prosiguió: ¿No crees que es demasiado arriesgado confiar nuestro dinero a una sola persona?. –No, contesto la hormiguita, porque todos, como siempre, unidos, cuidaremos nuestro dinero y estará a nuestro servicio en el momento que más lo necesitemos. Será un fondo en el que pondremos toda nuestra esperanza y nuestros ahorros, ahorros que darán frutos, además si unimos ese espíritu cooperativo que tenemos, podremos hacer grandes cosas.
Pasados los días, las hormiguitas se unieron más que nunca y trabajaron incansablemente en equipo hasta altas horas de la noche, cuentan que se escuchaba fuertemente hasta el cansancio “La Unión es nuestro futuro”. Fue así como formaron la Cooperativa, a la cual llamaron “FECONALFE”, y con los días se convirtió en la más prospera de la región.
Sin embargo, la hormiga pesimista, no quiso unirse al grupo, pues no compartía del todo las ideas de sus compañeras.
Cierto día estando en su trabajo, la hormiguita resbalo por las escaleras y sufrió un trágico accidente; la desdichada hormiguita cayó tendida en la mitad del pasillo, con tan mala suerte que su pierna derecha quedo seriamente lastimada. La pobre hormiguita no pudo trabajar en varios días y la comida empezó a escasear, sin tener un ahorro para poder aliviar sus necesidades.
En un lejano país de tenues costumbres y grandes responsabilidades, vivía la comunidad CONALFE, un grupo de hormigas que incesantes trabajaban con el fin de educar a los infantes y jóvenes hormigas que pronto saldrían a la sociedad.Generación tras generación poco a poco fueron poblando el lejano país, llenándolo de energía y conocimientos que pronto dieron frutos y resultados al ser forjadores de grandes empresas que trajeron prosperidad a la región.
Un día hacia el año 84, estando sentada la hormiguita mayor “Main” tomando un baño de sol, fue golpeada fuertemente por una gota mágica, dejándola inconsciente y casi sin respiración. Inmediatamente todas las hormiguitas amigas corrieron a ayudarla, pero ésta no despertaba.
Pasado un rato y después de mucha angustia, la hormiguita volvió en si, se sentó, miro a todos a su alrededor y soltó una gran sonrisa. Todos se miraban sin saber que pasaba con la hormiguita, pues en lugar de estar maltratada por lo sucedido, irradiaba de felicidad.
Uno de ellos, inquieto preguntó: ¿Qué te sucede, nos tenías muy preocupados?, la hormiguita sonriente contestó: ha sucedido un milagro, esa gota que me cayó encima fue solo un despertar.
Despertar!, constaron todos asombrados. – Si, despertar, han escuchado bien. ¿Qué quieres decir?, preguntó una de las hormigas más inquietas. – Ya les contaré. Esa gota me ha dado un golpe que ha hecho que de mí salga una genial idea. Todos ustedes se encuentran envueltos en la rutina y han trabajado tanto, tanto, que no se han detenido a pensar que además de gastar nuestro dinero, debemos ahorrar.
- ¡Ahorrar!, pero para qué?, contesto uno de los más pesimistas, Lupita. La hormiguita Main contesto: - ahorrar para nuestro futuro, para nuestros hijos, para un porvenir mejor. Sin embargo Lupita prosiguió: ¿No crees que es demasiado arriesgado confiar nuestro dinero a una sola persona?. –No, contesto la hormiguita, porque todos, como siempre, unidos, cuidaremos nuestro dinero y estará a nuestro servicio en el momento que más lo necesitemos. Será un fondo en el que pondremos toda nuestra esperanza y nuestros ahorros, ahorros que darán frutos, además si unimos ese espíritu cooperativo que tenemos, podremos hacer grandes cosas.
Pasados los días, las hormiguitas se unieron más que nunca y trabajaron incansablemente en equipo hasta altas horas de la noche, cuentan que se escuchaba fuertemente hasta el cansancio “La Unión es nuestro futuro”. Fue así como formaron la Cooperativa, a la cual llamaron “FECONALFE”, y con los días se convirtió en la más prospera de la región.
Sin embargo, la hormiga pesimista, no quiso unirse al grupo, pues no compartía del todo las ideas de sus compañeras.
Cierto día estando en su trabajo, la hormiguita resbalo por las escaleras y sufrió un trágico accidente; la desdichada hormiguita cayó tendida en la mitad del pasillo, con tan mala suerte que su pierna derecha quedo seriamente lastimada. La pobre hormiguita no pudo trabajar en varios días y la comida empezó a escasear, sin tener un ahorro para poder aliviar sus necesidades.
Estando en esta situación, sus amigos solidarios fueron a visitarla, poniendo a su disposición toda la ayuda y colaboración necesarias. No faltó la que sarcásticamente le dijera: -ya vez, amiga Lupita, lo que sucede por no confiar en nosotros y trabajar en equipo como hasta ahora lo hemos hecho todos, para poder salir de apuros como este.
La pobre hormiga adolorida no sólo por sus lesiones, sino por todo lo que le estaba pasando, levanto la cabeza y con voz baja replicó: - tienes toda la razón, he sido una cabeza dura al no confiar y creer en lo que todos me decían, por dejar pasar el tiempo sin detenerme a pensar en el futuro, en momentos como éste, no pensé en valores como la ayuda mutua y la solidaridad, los cuales siempre han caracterizado a nuestra comunidad.
De sus ojos rodó una lagrima y con mucha pena suplicó: -amigos y amigas, por favor, perdónenme, y denme la oportunidad de con ustedes seguir construyendo nuestra Cooperativa.
Lo que la hormiguita Lupita acababa de decir era verdad, pues su pesimismo no le había permitido ingresar a lo que inicialmente comenzó como un fondo en el que toda la comunidad quiso guardar sus ahorros y que ahora se había convertido en una gran Cooperativa, con muchos servicios y valores como la ayuda mutua, el esfuerzo propio, la responsabilidad, la igualdad, la equidad y lo más importante la solidaridad.

Lupita aprendió la lección e inmediatamente ingreso a la gran Cooperativa, donde estaba segura encontraría amor, amistad y ante todo mucha, pero muchísima prosperidad.
De sus ojos rodó una lagrima y con mucha pena suplicó: -amigos y amigas, por favor, perdónenme, y denme la oportunidad de con ustedes seguir construyendo nuestra Cooperativa.
Lo que la hormiguita Lupita acababa de decir era verdad, pues su pesimismo no le había permitido ingresar a lo que inicialmente comenzó como un fondo en el que toda la comunidad quiso guardar sus ahorros y que ahora se había convertido en una gran Cooperativa, con muchos servicios y valores como la ayuda mutua, el esfuerzo propio, la responsabilidad, la igualdad, la equidad y lo más importante la solidaridad.

Lupita aprendió la lección e inmediatamente ingreso a la gran Cooperativa, donde estaba segura encontraría amor, amistad y ante todo mucha, pero muchísima prosperidad.

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